Monday, May 22, 2006

bosquejo


Cuando comienza, apenas hay contacto.
Es una caricia, un tímido escarceo que podría no trascender, que debería no hacerlo para salvaguardar la integridad física de ambos contendientes.

Pero el roce continúa, y así, mientras ambos se observan , los límites de la razón de su pequeño mundo se ven empequeñecidos por un tercer elemento, algo con voluntad propia, que escapa a su control.
Es notable el momento en que, súbitamente, sobreviene una leve vacilación , en medio de un mutismo engañoso, esperanzador.
Luego, irrevocablemente al fin, la punta sin desbastar se ve empujada a herir con fiereza la superficie, originando profundos surcos que se entrecruzan o colisionan, ignorantes de la trama que van conformando, y cuyo oculto significado no tardará, quizá, en ser revelado.
De inmediato, las heridas se ven ensombrecidas por la grisácea, desconocida sustancia, que se extiende y se disemina ya desbocada, sin rigor, destruyendo la tan sólo aparente homogeneidad de la antes nívea planicie, cuyas fibras retroceden y se abren como llagas.
Es una suerte de frenética, delirante danza la que estalla entonces, llevando a la punta, ahora ya roma, a realizar indescriptibles, salvajes movimientos, tal vez inverosímiles, en el paroxismo de una contienda que se apura, agónica, por llegar a su término.

Llegado este punto, consumado finalmente el indefendible acto, toda actividad se detiene, y mientras el ruido y la furia cesan, hay un atisbo de esperanza en que el esfuerzo derramado haya sido, siquiera, útil.

Pero aún queda algo más.

La punta es apartada de pronto a un lado, con desgana, tan férreamente poseída antes como despectivamente desechada ahora. Luego, la maltratada superficie blanquecina, portadora ahora de un mensaje, es sin embargo agarrada, retorcida, comprimida tortuosamente sobre sí misma en un brevísimo gesto pleno de decepción, para ir, después de todo, atónita y convertida en una burla de esfera, al fondo de un triste receptáculo enrejillado al que damos en llamar papelera.



Afortunadamente, el boceto que os muestro ahora no terminó también en ese lugar tan temido, pero seguramente necesario para la evolución de nuestra labor como dibujantes.
¿Debió hacerlo? Vosotros diréis.
Yo reconozco que me encanta, qué le voy a hacer. Lo encuentro suelto y desgarbado, nervioso, febril y tremendamente inconcluso, como son a veces los más atractivos bosquejos que veo por ahí.
Y, bueno, lo mismo que éste sí me gusta, hay, claro, cientos de los que he hecho que son detestables y cuyo justo lugar está sin duda en el fondo de esa papelera redimidora.
Iré, creo, poniendo aquí aquellos bocetos que crea más presentables.
Espero no equivocarme!

Pues nada.
Que nos vemos.
Sed todo lo felices que os dejen.
Gantry.

6 Comments:

At 2:58 AM, Blogger sedyas said...

Fíjate que yo me tragaría un comic dibujado así y todo... El trazo tiene una fuerza y dinamismo asombrosas. Genial.

 
At 3:54 AM, Blogger Eva said...

Este blog cultiva mente y espíritu y obsequia a la vista con estupendos tesoros! :)
Me encanta mucho todo lo que has puesto!

 
At 11:56 AM, Blogger Sanvi said...

Fuerza y dinamismo.
Respeto!!!!!

 
At 9:23 AM, Blogger gantry said...

Tendrè que pensàrmelo, Sed. Así, tan en boceto, seguro que iba muy, muy rápido.
Gracias, Eva y Sanvi, por los ánimos!

 
At 2:40 PM, Blogger sedyas said...

Oye, pues tienes mi apoyo para hacer un comic así. De hecho, luego le metes unos toques de color de acuarela, por ejemplo, y tiene que resultar realmente bonito. Y lo más importante es que, como bien dices, irias rapidísimo!

 
At 3:39 AM, Blogger gantry said...

Gracias, Sed.
En cuanto nos deje un respiro la animación, me meto con ello. Es posible que utilice el argumento de la novela que ando pergeñando. Con el paso del tiempo, veo muy factible y atractivo su trasvase a cómic.

 

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